La educación I: ¿qué es ?; de quién es responsabilidad ?; cuando comienza?

Breve Introducción

Mi propósito es escribir un conjunto de artículos sobre la educación, contemplada desde una perspectiva holística. Aunque en la educación puede haber diversidad de formas y caminos, la dirección en la que debemos caminar nos viene indicada por la propia naturaleza, por las leyes que regulan los procesos naturales de la vida. Creo que es importante tener una conciencia clara y bien argumentada para no apartarnos de la dirección que nos muestra la propia naturaleza. No se trata de una meta que hay que alcanzar sino de una dirección en la que caminar.

Es evidente que en la educación actual, tal como está planteada, hay muchas cosas que mejorar, pero lo más importante es tener clara la dirección correcta. Una vez tengamos clara la dirección hacia donde caminar en la tarea educativa, hay que centrar toda la energía en la realidad presente, intentando sacar el mejor partido de todos los recursos que tenemos a nuestro alcance. Nunca he sido partidario de las actitudes críticas que no aportan alternativas que puedan mejorar la realidad criticada.

Teniendo en cuenta lo que acabo de decir, además de intentar aclarar la dirección correcta hacia dónde debe avanzar la educación, mi reto es hacer propuestas, aportar soluciones, es decir, tratar de encontrar, en cada situación concreta del día a día, la mejor solución, la que más pueda ayudar a traspasar obstáculos y permita avanzar en la dirección conveniente.

De todos modos hay que decir que, si tenemos clara la dirección en la que debe ir la educación, aprenderemos a encontrar soluciones adecuadas en la mayoría de situaciones concretas en que nos encontramos en la tarea educativa.

Desde aquí ofrezco mi ayuda y orientación, dentro de mis posibilidades, a toda persona vinculada a la educación en cualquiera de los ámbitos implicados, a los que me referiré en este mismo artículo.

¿Qué es o qué significa educar?

Para evitar malentendidos, conviene precisar que es o qué se entiende por educar.

Educar es adiestrar?, es decir, inculcar un conjunto de normas y costumbres para hacer de las personas en proceso de educación, súbditos dóciles de la sociedad, promoviendo que se sometan a sus normas y costumbres, frenando o anulando las capacidades innatas?

Educar es dar de comer conocimientos enlatados?, es decir, obligar a adquirir una serie de contenidos, que constituyen el bagaje cultural de la mayoría de personas de la sociedad?

Educar es formar personas para servir a los intereses de las clases dominantes?, es decir, priorizar, por ejemplo, la formación de futuros directivos, capaces de conseguir hacer crecer anualmente los beneficios de las grandes empresas, empobreciendo una gran mayoría de la población?

No! Nada de esto responde al verdadero sentido de educar.

 

«Acompañar el desarrollo del ser humano desde sus propias potencialidades».

El verdadero sentido de educar nos lo da la etimología del término. Educar viene del latín: e, que significa desde dentro, y ducare, que significa guiar, acompañar, facilitar una interacción dinámica y flexible que estimule el potencial creativo. Por lo tanto educar se refiere a la tarea de acompañar a la persona que se educa en el proceso de desarrollar y dar forma a sus propios contenidos, a lo que le ha sido dado en la concepción y constituye su potencial de vida. No es inculcar o imponer contenidos y formas externas ajenas a su mundo interno, sino acompañarlo en el proceso de dinamizar y hacer crecer lo que ya lleva dentro, enriqueciéndolo con elementos seleccionados en el proceso de aprendizaje. El entorno tiene la función de despertar y activar la curiosidad innata en todo ser humano para ir ampliando y enriqueciendo el campo de su conciencia y conocimiento.

 

Un ejemplo muy evidente de ello es el embarazo. El óvulo contiene un gran potencial de desarrollo de una vida nueva, pero a él, solo, no se le despierta y activa el empuje para desarrollar el proceso de creación de una vida nueva. Tiene que entrar en contacto con uno de los miles y miles de espermatozoides que le vienen de fuera y establecer un vínculo de fusión. Es esta conexión, la que activa el potencial de vida y desarrollo de contenidos en el óvulo, potencial que irá tomando forma, singular y común a los otros seres de su especie y con el acondicionamiento de su medio o hábitat.

Esta manera de entender la educación es fundamental. Es como la entendía Sócrates, que la comparaba a un proceso de embarazo y parto. Acompañar este proceso, respetando su ritmo y tiempo, es muy importante. Forzarlo o intentar acelerarlo puede ser contraproducente, e incluso puede abortar el proceso. Querer ayudar al pollito a que nazca rompiendo el huevo antes de tiempo, en lugar de esperar a que sea él mismo quien lo rompa desde dentro, puede conllevar su muerte.

Esta manera de ver la educación se puede aplicar a cualquier edad o etapa de la vida, pero aquí me centraré en la educación de los niños, adolescentes y jóvenes.

Otro término, muy utilizado en la educación es la palabra aprendizaje. También de este término hay que recuperar su verdadero sentido. Recurrimos de nuevo a la etimología: aprendizaje viene del verbo latino aprehende, que significa coger, el cual implica una acción física. Por lo tanto no tiene sentido una forma o marco de aprendizaje estático, que mantiene a los niños, adolescentes o jóvenes sentados en una silla, forzados a apropiarse de un conocimiento externo, que no nace de su interior. De acuerdo con el método socrático, el marco de aprendizaje debe ser dinámico, en movimiento, y una buena manera de acompañar a los alumnos es planteando cuestiones, dudas, posibilidades que puedan ser experimentadas por ellos mismos, facilitando así la búsqueda y la manifestación de su potencial más genuino.

Está claro que el aprendizaje también conlleva ampliar y enriquecer las propias potencialidades con elementos externos a uno mismo, desarrollados y elaborados por otras personas, pero esto no debe significar el aparcamiento y el bloqueo de las propias capacidades innatas sino que las debe potenciar, enriquecer y multiplicar.

A quién corresponde la responsabilidad de educar?

Ahora que ya sabemos qué significa educar y qué implica un proceso de aprendizaje, nos podemos plantear a quien corresponde la responsabilidad de educar.

Educar no es un acto, un hecho o una intervención puntual, sino que implica todo un proceso. Es como hacer una construcción. Es evidente que una construcción puede estar bien hecha, a conciencia, o hecha por otros intereses y objetivos que pueden influir en que la construcción se haga mal y que, a corto o largo plazo, dé problemas.

En una construcción, la primera cosa que hay que tener en cuenta es el tipo de estructura base que deberá apoyar todo el edificio. Los fundamentos o estructura base deben ser coherentes con el tipo de edificio que nos proponemos construir, y debe ser hecha con los materiales idóneos. Una estructura base bien hecha será referente y garantía del propósito de hacer una construcción a conciencia y será un apoyo que dará seguridad al resto de elementos que intervendrán en la construcción del edificio. Así pues, podemos afirmar que hay estructuras sanas y estructuras patológicas.

Un ejemplo de estructura patológica en la construcción de edificios es la aluminosis. Entre los años 1950 y 1970, en la construcción, se utilizaron vigas de hormigón, hechas con un tipo de cemento aluminoso. Con los años, estas vigas se degradan y pierden resistencia, poniendo en peligro todo el edificio. Esto quiere decir que, a pesar de que los albañiles y demás personal hayan hecho bien su trabajo, si fallan los cimientos, la estructura de apoyo, todo el edificio resultará afectado.

En la educación intervienen diversos elementos, que comparten la responsabilidad en la tarea educativa. Los principales son: los padres / familia, el entorno social (amigos y amigas …) , las instituciones y los maestros.

Padres / familia

Los padres / familia son los primeros y principales responsables de la educación de sus hijos / as, ya que son los que ponen la primera piedra y los fundamentos de una vida nueva y la acompañarán la mayor parte del tiempo durante toda la etapa educativa.

Entorno social (amigos / as …)

No hay duda de que el entorno social, especialmente la relación con los amigos y amigas, sobre todo en la etapa de la adolescencia, juega un papel muy importante en la educación. Creo que todos / as estamos de acuerdo que hay amistades que nos ayudan a mejorar y amistades tóxicas que no nos conviene fomentar.

Quiero poner un ejemplo de amistades tóxicas: hace mucho años recibí la consulta unos padres extremadamente preocupados porque su hija de 15 años se había juntado con un grupo de amigos y amigas que consumían drogas. La chica se había hecho dependiendo de sus amigos y amigas y, como consecuencia, iba haciendo como suyas las costumbres del grupo. Ella no quería consumir drogas pero la influencia del grupo era más fuerte que su voluntad.

Los padres habían intentado repetidamente, con incentivos primero y amenazas después, que se alejara de ese grupo pero ella se negaba rotundamente. Sentí una profunda empatía con la preocupación de aquellos padres y con la impotencia de evitar que su hija terminara dependiendo de las drogas.

La única solución que se me ocurrió fue sugerirles un cambio de domicilio, es decir, que fueran a vivir a otra ciudad o pueblo alejado de Barcelona, ​​que es donde vivían, consciente de lo que significaba esto para su organización familiar y laboral. No supe nada más de ellos.

Al cabo de unos años vinieron los padres con el objetivo de informarme, contentos y agradecidos, que fueron a vivir a otra ciudad, como les había sugerido, y que su hija tenía un grupo de amigos y amigas excelentes. La chica había mejorado notablemente su rendimiento en los estudios, se mostraba alegre y feliz, y se había podido liberar totalmente del consumo de drogas, ya que ninguno de sus nuevos amigos y amigas en consumía.

Cabe decir que el entorno social no debe ser uniforme, no es necesario que haya afinidad entre los amigos y amigas. Tampoco es necesario que el entorno social sea óptimo. Vivimos en una sociedad donde hay personas con las que la relación fluye con facilidad y otros con los que nos resulta más difícil relacionarnos. La educación debe preparar para saber convivir con todos, o al menos con la mayoría de personas. Pero sí es importante evitar integrarnos en entornos sociales tóxicos. La diferencia de talantes, de maneras de pensar, de caracteres, de aficiones, de opciones de vida … entre los amigos y amigas, lejos de ser un inconveniente, puede resultar ventajoso, ya que la diversidad tiende a estimular y facilitar el desarrollo de aspectos diferentes y complementarios de las potencialidades creativas de cada uno.

 

En la infancia corresponde a los padres facilitar a sus hijos e hijas entornos saludables para que puedan establecer amistades sanas. Esto les servirá de referente para que, cuando lleguen a la adolescencia, sepan elegir buenas amistades.


Instituciones

Las instituciones deben ofrecer una estructura base coherente y sólida que sea un apoyo firme de todo el edificio. Esta responsabilidad la comparten:

Los organismos públicos y / o privados que diseñan y sostienen el modelo educativo vigente, el currículo, la ratio por clase, el número de maestros, el presupuesto, etc.
El organismo público y / o privado que elabora el programa de formación universitaria de los maestros / profesores / as.
El equipo que diseña, promueve y ejecuta la construcción de las escuelas y otros espacios, marco educativo del alumnado.

Maestros

Los maestros tienen también una responsabilidad importante, pero hay que tener presente que son como los albañiles de la construcción del edificio. Tienen una tarea muy importante en la construcción del edificio, pero no hay que olvidar que dependen de otras personas implicadas, las cuales pueden cooperar favorablemente y solidariamente con ellos, o también les pueden poner palos en las ruedas. Es imposible que los maestros puedan hacer una buena labor educativa si no cuentan con unas estructuras coherentes y saludables por parte de las instituciones de quien dependen, y también con la colaboración coherente y solidaria por parte de los padres.

Cuando comienza la educación de un niño?

La educación de un niño comienza en sus antepasados ​​(padres, abuelos, bisabuelos …) ya que de ellos heredamos el potencial, y también determinadas tendencias o rasgos caracterológicos. Sin dejar de lado la influencia heredada de los antepasados, no es arriesgado afirmar que la concepción, la gestación, el parto y los tres primeros años de vida, aproximadamente, determinan en gran medida la trayectoria futura del niño / a, ya que constituyen los fundamentos del «edificio» de la educación.

Espero haber conseguido transmitir la conciencia de que la educación es un proceso en el que está implicada toda la sociedad, y muy especialmente los padres, el entorno social, las instituciones y los maestros. Una buena educación sólo es posible si estos diversos agentes caminan en la misma dirección, colaboran y se apoyan solidariamente. Quizás es verdad que hay muy buenos / as maestros y otros que no lo son tanto, pero creo que el trabajo de los maestros no se puede evaluar correctamente al margen de la actitud de los padres, de cómo actúan las instituciones y de cómo es el entorno social que rodea a los alumnos

En los próximos artículos me propongo desarrollar de forma bastante detallada la tarea que corresponde a cada uno de estos diversos agentes educativos.

Te animo de nuevo a participar planteando cuestiones, formulando preguntas o haciendo aportaciones, surgidas de tu experiencia personal y / o profesional.

Ramon V. Albareda
Psicólogo. Teólogo. Sexólogo
Creador de ESTEL, Centro de Crecimiento Personal y
Escuela de Estudios Integrales

Próximo artículo: La educación II: qué es lo que corresponde a los padres / familia?

2018-10-15T11:20:42+00:00

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