La educación IV: que corresponde a las instituciones?

La educación es una tela tejida con hilos de diferentes colores. Para que la educación cumpla su función es necesario que haya armonía en el tejido. La diversidad es necesaria para estimular la variedad de capacidades que constituyen el potencial del ser humano, pero la diversidad debe confluir en una misma dirección: el desarrollo integral del ser humano. La diversidad de colores en un tejido, por ejemplo, puede contribuir a su embellecimiento y armonía, pero también puede pasar justo lo contrario si no son coherentemente combinados.

En los artículos anteriores dedicados a la educación, he ido hablando de los diferentes agentes implicados: los padres y los familiares y amigos / as más cercanos. En este artículo me propongo hablar de la tarea que corresponde a las instituciones, y en el siguiente me referiré a unos agentes fundamentales de este tejido: los / las maestros y profesores / as.

Las personas que ejercen cargos en instituciones políticas no deben olvidar que son servidores del pueblo que las ha elegido como sus representantes. Esto quiere decir que su tarea es velar por el bien común de todos los ciudadanos y ciudadanas.

El gobierno no es propietario ni de los locales públicos donde trabaja ni del dinero que administra. Si nos centramos en la educación, es tarea del presidente, como responsable principal, y también del Ministerio y / o Consejería pertinentes, el destino de un presupuesto suficiente que permita la creación de estructuras físicas (escuelas) y también humanas ( maestros y profesores / as adecuadamente formados, no únicamente en el aspecto profesional sino también -y principalmente- en el aspecto personal, humano). La ratio de alumnos por aula debe permitir un aprendizaje dinámico que se base en la experimentación por parte de los alumnos, construyendo y ampliando conocimiento a partir de su propio potencial e inquietudes, estimuladas en el marco de diversos ambientes.

El currículo establecido por las autoridades competentes debe tener como objetivo facilitar el desarrollo progresivo e integral de las capacidades de los alumnos, facilitando que lleguen a ser lo que ya son en potencia.

Las autoridades competentes en la educación deben simplificar y minimizar las tareas burocráticas para que los / las maestros puedan dedicar más plenamente a ejercer su vocación de acompañantes del proceso educativo de los alumnos. También deben valorar, cuidar y sostener la parte humana del personal docente, facilitando una formación continuada para mejorarla y actualizarla.

Los legisladores que elaboran las leyes para regular la educación deben tener muy presente no caer en el legalismo. El legalismo excesivo puede ahogar el espíritu, la vitalidad, el potencial humano, tanto de los maestros como de los alumnos. Al igual que lo pueden ahogar las tareas burocráticas excesivas.

Hay instituciones saludables y también los hay de enfermas. Nadie puede negar que el actual sistema democrático es una institución enferma. En lugar de fomentar y promover una sociedad igualitaria, cooperativa y solidaria, es decir, el bien común de todos los ciudadanos, promueve la desigualdad, la riqueza descomunal de una pequeña parte de la población, empobreciendo cada vez más la gran mayoría de ciudadanos y ciudadanas. Los / las responsables de las instituciones deben plantearse seriamente y urgentemente la atención terapéutica de la enfermedad institucional. Esto es absolutamente necesario en el ámbito educativo que nos ocupa, ya que si la tarea de los maestros, y también de los padres, no es sostenida y acompañada coherentemente por las instituciones, se convertirá en una tarea pesada y perderá fuerza y ​​efectividad.

Soy consciente de que las instituciones están constituidas por personas. A menudo personas de gran calidad humana, cargadas de buenas intenciones. Pero al entrar en contacto con una institución enferma fácilmente se contaminan, como ocurre, cada vez más, con los virus y bacterias presentes en los hospitales.

Por lo tanto, consciente de la buena voluntad de muchos de nuestros representantes políticos, hago un llamamiento a dar pasos para curar la enfermedad que puede acabar contagiándoles. Creo que, al igual que una persona enferma busca ayuda terapéutica para curar su enfermedad, las personas de buena voluntad que ejercen cargos de responsabilidad en las instituciones, educativas en el tema que nos ocupa, deben buscar ayuda terapéutica para evitar contagiar -se los «virus» y «bacterias» que afectan a nuestro sistema democrático.

Actualmente hay una gran diversidad de remedios para atender terapéuticamente las enfermedades colectivas e institucionales, al igual que son para las enfermedades individuales. La Transformación Holística, el enfoque que hemos creado en ESTEL, contempla el acompañamiento profesional para la transformación integral, no sólo de individuos, sino también de colectivos y de estructuras e instituciones sociales, tal como se explica en el apartado Transformación Holística de la web de ESTEL: www.estel.es.

Ramon V. Albareda
Psicólogo. Teólogo. Sexólogo
Creador de ESTEL, Centro de Crecimiento Personal y
Escuela de Estudios Integrales

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2018-12-04T21:32:59+00:00

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