El Macho Alfa versus el Hombre Omega: Una Polarización Polémica

Recomendamos este artículo del Jorge que, de una manera clara y bien estructurada, describe las tendencias y conductas de dos modelos masculinos muy diferentes. Con qué modelo te sientes más identificado? Hay que tener en cuenta que hay muchos hombres que seguramente se sentirán más identificados con aspectos de un modelo y del otro.

Esta aportación es especialmente importante para la nueva conciencia que se precisa para el cambio que necesitamos, tanto a nivel individual como social.

Quizás nunca antes se había expuesto este tema de una manera tan clara y bien estructurada !!!

 

El Macho Alfa versus el Hombre Omega:

Una Polarización Polémica[1]

Jorge N. Ferrer[2]

Es probable que la evolución contemporánea del género y las relaciones íntimas transforme gradualmente no sólo la sexualidad humana sino también la identidad sexual. Dejo la tarea de discutir tales cambios en el género femenino a mujeres con discernimiento sintonizadas con el espíritu de los tiempos. Aquí me concentro en explorar un posible cambio en la identidad sexual masculina: el movimiento del Macho Alfa tradicional a lo que llamo el Hombre Omega — a no confundirse con el llamado Macho Omega, normalmente descrito como un hombre amable y dulce que carece de autoestima, iniciativa, o capacidad. En contraste, tal como lo concibo, el Hombre Omega es una persona confiada, creativa, y sexualmente potente que a menudo goza de éxito profesional o se encuentra en posiciones de liderazgo, incluso aunque tienda a preferir mantenerse entre bastidores y no alardear de sus logros o talentos.

Antes de proceder, algunas advertencias. Primero, las siguientes descripciones del Macho Alfa y del Hombre Omega son prototípicas o arquetípicas. En otras palabras, para diferenciar claramente estos roles de identidad sexual, los siguientes retratos son descaradamente esencialistas y no capturarán la realidad vivencial de la mayoría de hombres modernos. Como debe ser obvio, “ser Alfa” o “ser Omega” no es una disyuntiva excluyente: mientras que algunos hombres son muy Alfa y otros muy Omega, es muy probable que la mayoría de hombres contemporáneos sean híbridos que combinan cualidades Alfa y Omega en varios grados y maneras.

Además, mi relato es deliberadamente polarizador y polémico. Tal vez debido a mis propias disposiciones personales, tiendo a describir al Hombre Omega bajo una luz mucho más favorable que al Macho Alfa.[3] Sin embargo, puede haber circunstancias donde las cualidades Alfa sean las más apropiadas, por ejemplo, la toma de una decisión no-cooperativa en una situación crítica que requiere de una acción inmediata o incluso ciertas iniciativas románticas o sexuales. Así pues, aunque creo que muchas características Alfa en los ámbitos relacionales y sexuales son obsoletas, no son constructivas y deberían por tanto ser superadas, la siguiente polémica no debería leerse como una crítica absoluta de lo Alfa o una vindicación incondicional de lo Omega. En contraste, como aludía arriba, mi intuición es que muchos hombres integrados (del presente y del futuro) bien podrían estar moldeados por una mezcla selectiva de cualidades Alfa y Omega, así como disfrutar de la capacidad y libertad de fluir entre tales modos de masculinidad dependiendo de lo que sea más apropiado en cada situación.

Por último, es importante señalar que escribo como una persona que se identifica como cisgénero, por su mayor parte heterosexual y Hombre Omega con algunas cualidades Alfa (por ejemplo, tiendo a ser el “centro de la fiesta,” puedo ser egocéntrico a veces, y mi ego aún se infla un poco con el reconocimiento social). Además, a menos que se indique lo contrario, la polémica busca reflejar las relaciones heterosexuales tradicionales entre hombres y mujeres. En cualquier caso, está claro que mi naturaleza predominantemente Omega y heterosexual sesga este ensayo, y que una imagen más completa o equilibrada de estas identidades sexuales debería incorporar otras perspectivas. Dicho esto, confió en que esta polémica algo juguetona fomente tanto la conciencia de estos dos roles sexuales masculinos, así como la transformación de algunos aspectos de la identidad sexual masculina y las relaciones de género.

  • Los Machos Alfa buscan instintivamente conquistar a las hembras y dominar a los varones en el contexto de relaciones de poder. Los Hombres Omega fomentan el cultivo de relaciones armoniosas con y entre varones y mujeres en el contexto de relaciones mutuamente empoderadoras.
  • En las interacciones sociales, los Machos Alfa son como el sol: su brillo deslumbrante eclipsa la luz de todas las otras estrellas en el cielo. Los Hombres Omega son como la luna: su resplandor sutil permite que la belleza de todas las demás estrellas observables pueda ser apreciada.
  • Los Machos Alfa consolidan su confianza logrando posiciones de alta jerarquía social/sexual y buscando la aprobación constante. Los Hombres Omega son personas seguras que no aceptan las jerarquías sociales/sexuales ni necesitan el reconocimiento social para hinchar sus egos.
  • Los Machos Alfa generalmente no se disculpan y creen que siempre tienen razón. Los Hombres Omega se disculpan sinceramente cuando “la joden” y expresan gratitud cuando se les muestra que están equivocados.
  • Independientemente de su orientación sexual, los Machos Alfa muestran rasgos “masculinos” convencionales en su presentación social; sin embargo, el Macho Alfa “suave” (frecuente en los círculos de la Nueva Era) es un hombre gentil e incluso “femenino” que utiliza esas cualidades para perpetuar su supremacía Alfa. Los Hombres Omega a menudo combinan cualidades “masculinas” y “femeninas” y pueden confundirse fácilmente como gay, incluso si su orientación es heterosexual.
  • Si se identifican como heterosexuales, los Machos Alfa tienden a ser homofóbicos, hablando y actuando de maneras que no dejan ninguna duda acerca de su orientación sexual (a pesar de cuan bi-o incluso homosexualmente propensos puedan ser). Los Hombres Omega son a menudo “hombres heterosexuales queer” que aprecian todas las orientaciones sexuales; también pueden ser abiertamente bisexuales, homosexuales, metrosexuales o omnisexuales.
  • Los Machos Alfa tratan a las mujeres como una posesión: ningún otro Hombre debe acercarse a “sus” compañeras con un interés sexual o romántico sin su permiso explícito — y a veces muestran esta actitud incluso hacia sus ex-parejas. Los Hombres Omega tratan a las mujeres como agentes libres con el derecho y el poder de actuar sin tener que rendir cuentas a sus compañeros sexuales o parejas románticas.
  • Los Machos Alfa están fuertemente impulsados a tener descendencia (idealmente varones) para demostrar socialmente su virilidad, propagar sus semillas genéticas, y continuar su legado familiar patriarcal. Por lo general, no se involucran demasiado en su crianza (excepto para inculcar rasgos Alfa) y pueden fácilmente dejar a sus compañeras para procrear con otras mujeres. Los Hombres Omega pueden querer tener hijos, pero normalmente no se sienten empujados a hacerlo, ya que entienden que hay muchas maneras de materializar su energía creativa primaria. Si se convierten en padres, deciden conscientemente hacerlo para fomentar la evolución constructiva de la humanidad, apoyando plenamente la individuación de sus hijos o hijas más allá de sus propios sistemas de creencias.
  • Los Machos Alfa usan su propio bienestar como la referencia primaria del éxito de sus relaciones íntimas; si no están disfrutando de una relación o sienten que no es (egoícamente) beneficiosa para ellos, se alejan. Los Machos Alfa de la Nueva Era disfrazan insidiosamente este modus operandi a través de principios (pseudo)espirituales tales como “vivir tu verdad” o “perseguir tu felicidad”. Los hombres Omega son capaces de tomar decisiones basadas en el bienestar de un ecosistema más amplio de relaciones que incluye a sus compañeras y comunidades. Entienden que vivir su verdad conlleva las negociaciones y los acuerdos que inevitablemente son necesarios cuando se relacionan con otras personas completas cuyas verdades pueden ser diferentes.
  • Si se identifican como monógamos, los Machos Alfa tienden a exhibir un comportamiento de vigilancia de la pareja, sintiéndose incómodos con las amistades masculinas de sus compañeras (especialmente si éstas son nuevas o atractivas) y celosos de sus interacciones con otros hombres, a quienes suelen percibir como competidores. Si engañan, se suelen sentir con pleno derecho a hacerlo (después de todo, son hombres “de verdad”), aplicando sin vergüenza el típico doble estándar patriarcal que prohíbe el mismo comportamiento en las mujeres. Los Hombres Omega monógamos apoyan las interacciones autónomas de sus compañeras, así como sus amistades e incluso conexiones afectivas con otros hombres. No suelen acostarse con otras mujeres, ya sea bien por su compromiso con la exclusividad sexual o bien porque entienden que tendrían que decírselo a sus parejas y aceptar que estas también estarían en su derecho de tener relaciones sexuales con otros hombres.
  • Si se identifican como poliamorosos, los Machos Alfa utilizan la retórica poli para construir un harén de las hembras cuyo contacto íntimo con otros varones supervisan y controlan; en los círculos poli, este fenómeno se conoce como masculinidad poli-hegemónica. Los Hombres Omega poliamorosos respetan plenamente la autonomía y la libertad de sus compañeras, no sólo tolerando sino apoyando e incluso celebrando sus conexiones amorosas y sexuales con los demás.
  • Los Machos Alfa se acercan a los encuentros sexuales como conquistas dirigidas a aumentar su confianza, placer egocéntrico y “enganchar” a las hembras; dar placer sexual a las mujeres es por lo tanto esencial y tienden a caer en la depresión si su poder o talentos sexuales son cuestionados. Los Hombres Omega se acercan a las interacciones sexuales como encuentros creativos con el otro y el misterio del Eros que fluye espontáneamente a través de y entre los consortes sexuales.
  • Los Machos Alfa son sexualmente potentes desde una fuerza que tiende a dominarsubyugar, controlar o incluso “violar” energéticamente a sus mujeres. Con el tiempo, tal tendencia crea o refuerza en las mujeres impulsos hacia la castración energética de los hombres, así como bloqueos o conflictos internos en mujeres emancipadas mínimamente del patriarcado. Los Hombres Omega son sexualmente potentes desde una fuerza que ofrece una presencia respetuosa y segurizante, la cual permite a las mujeres a “rendirse” completamente al placer sexual, así como abrirse y recibir plenamente la energía masculina—fuerte pero no agresiva ni degradante—sin miedos ni conflictos.
  • Los Macho Alfa tienden a conectar con la sexualidad instintiva de su animal interno de maneras desbocadas y a menudo inconscientes, las cuales suelen conducir a las tendencias (flagrantes o sutiles) de agresión y dominación de la mujer anteriormente descritas. Los Hombres Omega, aun abrazando los códigos de posesión a niveles primarios, tienden a manifestar una sexualidad instintiva libre de agresión (a menos que sea juguetona o acordada), en un contexto de amor y respeto hacia sus compañeras, y normalmente acompañada por la presencia del corazón y la luz de la conciencia (excepto en posibles exploraciones intencionales de una sexualidad puramente Dionisiaca).
  • Los Machos Alfa tienen un falo. Los Hombres Omega tienen penes.
  • Para los Machos Alfa, la erección es imprescindible y la falta de excitación fálica durante el sexo se traduce automáticamente como un “fracaso”. Los Hombres de Omega confían plenamente en sus cuerpos, apreciando las muchas formas de conexión apasionadas y tiernas que pueden emerger tanto con el pene erecto como lánguido.
  • Los Machos Alfa muestran una sexualidad centrada en los genitales donde la penetración y el orgasmo son esenciales. Los Hombres de Omega gozan de una sexualidad centrada en todo su cuerpo que puede tomar muchas formas y está normalmente libre de la compulsión por el orgasmo.
  • Los Machos Alfa suelen tener un órgano sexual grande y no pierden ninguna oportunidad de jactarse sobre su dotación. Los Hombres de Omega tienen órganos sexuales de tamaños misceláneos y entienden que, excepto en algunos casos extremos raros (micropenes o penes demasiado grandes), el tamaño no importa, realmente.
  • Como balance final: los Machos Alfa son folladores, los Hombres Omega son amantes.

[1] Quiero expresar mi agradecimiento a las siguientes personas por ofrecerme valiosos comentarios que han ayudado a expandir o matizar las ideas presentadas en este ensayo: Ramón V. Albareda, Virginia Almarcha, David Barba, Karina Bertolotto, Sandra Bravo, Joan Garriga, Francesca Héctor, María Rossi Sideri, y Lucia Telechea. Obviamente, el autor es el único responsable por cualquier error o barbaridad que el ensayo pueda incluir.

[2] Jorge N. Ferrer es profesor de psicología en California Institute of Integral Studies, San Francisco, autor de varios libros y escritor de varios artículos sobre sexualidad y relaciones íntimas. Para más información, véase: https://en.wikipedia.org/wiki/Jorge_Ferrer.

[3] Es muy probable que este sea el ensayo más acérbico que haya escrito en mi vida. Sobra decir que mi intención no es faltar al respeto a los hombres que se identifiquen como Machos Alfa. Dicho esto, creo firmemente que hay cosas que necesitan decirse con cierta fuerza (la cual es siempre valorada por los Machos Alfa) y, sobre todo, sin perder nunca el sentido del humor tanto en relación al tema como con nosotros mismos.

2018-12-20T10:28:29+00:00

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