Educación VII: La sexualidad en la educación, de la concepción a la pubertad

Con este artículo el Ramon desvela una visión reveladora que nos ayuda, sin duda, a hacernos planteamientos profundos y sinceros. Toda una revelación !!!

La educación VII: La sexualidad en la educación, de la concepción a la pubertad

La educación sexual es responsabilidad de los padres o de la escuela? ¿A qué edad comienza la educación sexual?

En este artículo me propongo aportar un poco de luz a estas preguntas.

El ser humano es engendrado por los padres, y acogido y gestado en el seno materno. La actitud y experiencia de los padres en el momento de la concepción constituye el primer referente que, en mayor o menor grado, quedará grabado en la energía que los progenitores depositan en el óvulo fecundado. Si bien la fecundación puede ser hecha in vitro, la acogida y gestación del óvulo fecundado tiene lugar necesariamente en el útero materno. En el supuesto de una fecundación in vitro, la relajación y porosidad corporal, así como la actitud de la madre que recibe el óvulo también influirá en la anidación y tipo de vínculo que se establecerá entre el embrión y la madre. La presencia y acompañamiento que reciba la madre por parte del padre en la preparación previa y en la implantación del óvulo fecundado, así como la actitud del profesional en implantar el óvulo pueden favorecer o dificultar la relajación corporal y también el estado emocional y la actitud mental de la madre y eso, de alguna manera, quedará registrado energéticamente en el bebé.

Durante los nueve meses de gestación se va conformando la biología del nuevo ser humano. Se van formando todos los órganos del bebé, incluidos los genitales. Cuando el bebé verá la luz por primera vez, una vez nacido en esta realidad terrenal, ya estará provisto del germen de todos los órganos, los cuales se irán desarrollando durante su crecimiento hasta llegar a la edad adulta. Por tanto, el primer aspecto que se configura en el ser humano es el biológico, el orgánico.

Si la madre ha podido liberarse de los referentes culturales que nos han hecho ver de manera vergonzosa y peyorativa lo relacionado con la sexualidad, y mantiene un vínculo de aprecio y valoración cualificada de la energía primaria y de los órganos genitales, viéndolos como una de las partes más nobles del cuerpo, disfrutará de la gestación con placer erótico-emocional. Muchas madres recuerdan la gestación como la mejor etapa de su vida. El motivo, inconsciente para la mayoría de mujeres, es porque en la gestación la mujer se implica toda ella, quiero decir corporalmente, vitalmente, emocionalmente y mentalmente, con la consecuente sensación de plenitud de vida.

Es importante aclarar que los estados emocionales y actitudes puntuales, transitorias de la madre en gestación, por regla general, no influyen negativamente en el bebé. Lo que le afecta son los estados y / o actitudes habituales o mantenidas en el tiempo. También hay que saber que los estados o actitudes habituales o mantenidas de la madre afectan al bebé biológicamente. Si la madre, por ejemplo, en lugar de sentir la presencia y acompañamiento solidario de su pareja, el que experimenta con ella es una relación conflictiva que le provoca angustia emocional, la angustia emocional es causa de contracción muscular en la madre. La contracción muscular dificulta la circulación sanguínea y la oxigenación del organismo. Como afectan al bebé estos estados y actitudes habituales y / o mantenidas de la madre? La respuesta es sencilla y fácil de entender. La contracción de la madre también afecta al cordón umbilical, vínculo de conexión entre el hijo y la madre, y la contracción del cordón umbilical provoca en el bebé sensaciones de ahogo y de no ser acogido.

Una vez el bebé ha nacido, aunque el crecimiento biológico ocupa un lugar muy importante, toma un mayor protagonismo el desarrollo emocional. En esta primera etapa de vida del bebé, una vez nacido, la lactancia materna es especialmente importante. Y no sólo porque, en general, la leche materna es el mejor alimento para el bebé, sino también porque con el contacto con el pecho de la madre se produce el vínculo entre el aspecto biológico y el emocional. Si la madre se ha podido liberar de vergüenzas y tabúes en relación al cuerpo, y se lo deja sentir, disfrutará eróticamente amamantando al bebé, y así es como se refuerza el vínculo bio-emocional, tanto del bebé como de la madre.

Una consecuencia obvia de lo expuesto hasta ahora es que la educación sexual, primordialmente, pertenece a la madre y al padre, y comienza en la experiencia de la concepción. Según haya sido la actitud y experiencia de los progenitores en la relación amorosa-sexual, que dará lugar a la concepción, el bebé registrará un referente u otro, que influirá en la actitud y visión que tendrá posteriormente de su cuerpo y de la su sensibilidad erótica y afectiva.

La actitud de la madre durante la gestación también influirá en la educación sexual del bebé. Por lo tanto, es muy importante que una mujer, antes de quedarse embarazada, trabaje a fondo para superar el tabú y visión peyorativa inculcada por nuestra cultura en relación a la sexualidad. Si la mujer ha podido desprenderse de la influencia de estos patrones peyorativos, raramente tendrá mareos y vómitos durante el embarazo, incluidos los tres primeros meses, etapa en la que los mareos y vómitos son considerados habitualmente como normales. Esta supuesta madre, durante el embarazo, será un referente de salud corporal-sexual para el bebé y su propia actitud y relación con el cuerpo será el referente que quedará guardado en la memoria biológica del bebé.

Como sería el parto de una mujer liberada de la vergüenza y del tabú sexual? No es aventurado imaginar que sería un parto gozoso, feliz, con ausencia total o parcial de dolor, ya que la mujer no tendría problema en la dilatación del cuello del útero ni del canal vaginal, y el vínculo saludable madre-bebé, establecido en la concepción y reforzado durante la gestación, facilitaría al bebé el tráfico vaginal de la vida intrauterina a la extrauterina.

El Génesis describe el conflicto básico que alteró la armonía original de la creación. Este conflicto es el orgullo de la mente en establecer una estructura piramidal de conocimiento en lugar de la estructura participativa y cooperativa en la construcción de conocimiento, propuesta por la Fuerza o Energía Creadora, independientemente del nombre con que se la quiera llamar. El autor del Génesis le llama Yahvé. De este conflicto original se derivaron dos más: el primero es la vergüenza del cuerpo, especialmente de los genitales, manifestada simbólicamente en que el hombre y la mujer escondan la desnudez, y el segundo la lucha de los sentimientos, simbolizada en el conflicto entre hermanos. Caín mató a su hermano Abel. La misma narración bíblica se refiere al dolor del parto como una de las consecuencias de este desorden inicial, que incluye la vergüenza del cuerpo, especialmente de los genitales.

Quiero citar literalmente dos textos del Génesis, que son la fuente del apartado anterior: «Yahvé Dios llamó al hombre: ¿Dónde estás?. Él respondió: He oído vuestros pasos, en el jardín, me dio miedo y me escondí porque estaba desnudo «. (Gn 3,10). Y más adelante: «En la mujer, le dijo: Te multiplicaré los dolores (…), tendrás los hijos con dolor». (Gn 3,16).

El hecho de que no sea fácil conseguir un parto con ausencia total de dolor se debe a ser prácticamente imposible que la mujer consiga superar del todo la vergüenza y tabú del sexo. La razón de esta dificultad tan extrema es porque se trata de un conflicto primordial, reforzado por una cultura y educación que inculcan una visión vergonzosa y peyorativa del cuerpo, y especialmente de los genitales, así como de los pechos de la mujer. Y es justamente la vergüenza y los miedos en relación al cuerpo, y específicamente a la energía sexual y los órganos genitales que la encarnan, lo que dificulta la relajación muscular y, por tanto, la dilatación del cuello uterino y del tracto vaginal.

Una vez el bebé ha nacido, la relación que mantendrán con él los padres, especialmente la madre, será un referente muy importante en la configuración de la estructura mental de relación con el cuerpo, incluidos los órganos genitales.

La manera saludable de relacionarse con el bebé en esta etapa es fomentar una relación basada en el contacto físico. Un contacto que debe incluir todo el cuerpo, también la zona genital del bebé. Así es como irá construyendo una estructura mental no disociada del cuerpo, ni de la energía vital ni de las emociones. Es decir una identidad donde se vayan integrando todos los niveles, sin disociaciones.

El niño o niña debe ir aprendiendo a ver el cuerpo con naturalidad, sin vergüenza. Hay que fomentar en el niño / a una actitud de valoración, respeto y estima en relación al cuerpo, tanto en el propio como el de las personas de su entorno. Un respeto que debe ir acompañado de experiencias que ayuden al niño / a en ir descubriendo las diversas funciones del cuerpo, así como la diversidad de sensaciones que se despiertan por todo el cuerpo, sin excluir la zona genital.

Si los padres-madres o educadores / as observan que el niño o niña se toca y juega con sus órganos genitales, nunca deben reñirle / a sino que deben actuar con naturalidad, invitándole / a a tocarse diversas partes del cuerpo para ir experimentando diferencia de sensaciones, tanto si le resultan más agradables como no tan agradables. Incluso los padres pueden participar en el juego con un masaje por todo el cuerpo con una actitud de acogida, confianza y respeto.

Insisto una vez más en que se trata de fomentar una actitud mental de naturalidad, confianza, valoración, aceptación y respeto en relación a todo el cuerpo, incluyendo los órganos genitales, El cuerpo, a pesar de ser una estructura caduca, es lo que nos mantiene en esta realidad terrenal en que existimos. Por lo tanto merece ser considerado y tratado como un gran tesoro que se nos ha regalado. Es la casa o estructura que acoge, contiene y guarda todos los contenidos vitales, emocionales, mentales y espirituales de que somos depositarios. En este sentido es muy apropiado comparar el cuerpo a un templo, ya que acoge contenidos misteriosos, sagrados.

A medida que los niños / as van creciendo, hay que ir manteniendo siempre una actitud por parte de los adultos, que vaya consolidando en los niños una manera de ver el propio cuerpo y el de los demás, incluidas las zonas más íntimas y nobles, con naturalidad y respeto, evitando cualquier actitud vergonzosa o peyorativa en relación al cuerpo en general, y en las zonas eróticas en particular.

Hasta que llegan a la pubertad, los juegos de los niños / as suelen ser inocentes. En general son inspirados por la curiosidad natural. Tanto los padres / madres como los / las maestros deben mostrar una actitud abierta y comprensiva en relación a estos juegos, sin darle más importancia de la que dan a otros juegos de los niños, normalmente impulsados ​​por la curiosidad de ampliar su experiencia y conocimiento. Los adultos tienen que mirar los juegos sexuales inocentes de los niños con naturalidad y aceptación. Deben evitarse, tanto con la actitud como con las palabras, transmitir mensajes que puedan distorsionar la curiosidad natural e inocente de los juegos de los niños, es decir, que fomenten en los niños / as una visión y concepto de los órganos genitales como algo malo, sucio o pecaminoso.

Si el tema de la sexualidad es vivido y tratado de manera natural, sin tabúes ni vergüenza, en general los niños / as no mostrarán curiosidad por la relación sexual, ya que no es una característica de esta edad.

A medida que los niños van creciendo y se interesan por aspectos relacionados con el cuerpo y la sexualidad, y también muestran curiosidad por saber de dónde vienen los niños / as, hay que transmitir una visión de la sexualidad como fuente de vida y potencial creativo. Es una energía que está dentro de nosotros y nutre el cuerpo, vitaliza las emociones y da brillo a la mente. Una energía que tiene un doble movimiento, de dentro hacia fuera y de fuera hacia dentro. A la energía que va de fuera hacia dentro también la podemos llamar energía femenina, y la que va de dentro hacia fuera la podemos llamar energía masculina. Estos dos movimientos están presentes en todas las personas, hombres y mujeres.

Si el niño muestra curiosidad por saber de dónde vienen los niños / as, hay que explicarlo de manera sencilla y natural, como por ejemplo: mira, el padre y la madre, en momentos en que sienten mucho amor el uno por el otro y se sienten muy unidos, también se unen físicamente, corporalmente. Como lo hacen? El padre y la madre se ponen en la cama desnudos, se abrazan y el padre pone el pene dentro de la vulva y vagina de la madre. En esta unión tan especial y amorosa, a veces el padre deposita en la vagina de la madre una semilla de vida que se une a otra semilla de vida de la madre y, juntas, son la semilla de una vida nueva, de un bebé que irá creciendo en el vientre de la madre durante nueve meses hasta que saldrá (nacerá), y seguirá creciendo fuera de la barriga. Es algo parecido a lo que ocurre cuando plantamos una semilla en la tierra. Primero crece en la tierra, aunque no lo vemos, y llega un día que sale al exterior (nace), y sigue creciendo fuera de la tierra, crecimiento que sí podemos ver.

Pero esto no es la sexualidad. La sexualidad es mucho más. Crear un nuevo bebé es una de las muchas y maravillosas posibilidades de que está dotada esta energía de vida, que no podemos ver con nuestros ojos pero la podemos notar en nuestro cuerpo, y también en los efectos que produce. Es muy importante aprender a utilizar bien la energía sexual, ya que, al igual que cualquier otra energía, puede hacer cosas maravillosas, pero cuando no la utilizamos bien puede hacer mucho daño. No se trata de tenerle miedo sino de aprender a conocerla, a respetarla y utilizarla bien, en relación a nosotros mismos y a los demás.

Así pues podemos decir que la sexualidad es energía, y la energía la podemos comparar a un embalse de agua, un pantano. El agua embalsada en un pantano, bien canalizada, es útil para muchas cosas. Podemos disfrutar bañándonos en el pantano. Podemos construir canales y utilizar el agua para regar huertos, campos de cultivo. Podemos construir tuberías y hacerla llegar hasta las casas para tener agua para beber, para cocinar, para ducharnos, para muchas cosas buenas. Pero imaginemos que la presa del pantano se rompe y toda el agua sale de golpe. ¿Qué puede pasar? Pues aquella agua que, bien utilizada, puede hacer tantas cosas buenas, mal utilizada puede ser muy destructiva, puede hacer mucho daño.

Por lo tanto, hay que ir aprendiendo a contener la energía sexual, evitando que se desborde, y dejarla fluir por canales creativos y constructivos. Esto no lo conseguiremos relacionándonos con ella con miedo y vergüenza, viéndola como algo malo, sucia y peligrosa. Lo conseguiremos conociéndola, haciendonos amigos de ella y aprendiendo a guardarla y utilizarla para nutrir el cuerpo, regar y vitalizar las emociones y sentimientos, y dar brillo a la mente para desarrollar un conocimiento más despierto y vinculado a la realidad, es decir, un conocimiento más práctico y respetuoso hacia nosotros mismos y hacia el entorno.

Así pues, podemos concluir que la sexualidad es energía, fuente de vida y creatividad. Es el almacén donde guardamos las semillas de todo lo que podemos desarrollar durante la vida, y mucho más. La sexualidad es motor y origen de la vida de cada ser humano. Por lo tanto es muy importante conocerla, mirarla con confianza, amor y respeto. Hacernos amigos de ella, ya que la necesitamos para poder disfrutar de la vida y para nuestra propia salud en todos los aspectos, es decir, para nuestra salud holística.

 

Ramon V. Albareda
Psicólogo. Teólogo. Sexólogo
Creador de ESTEL, Centro de Crecimiento Personal y
Escuela de Estudios Integrales

 

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2019-01-14T21:31:43+00:00

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