Educación VIII: La sexualidad en la educación, a partir de la pubertad…

La pubertad y la adolescencia no son una etapa fácil, tanto para los chicos / chicas como para los padres / madres. Lo que hace que no sea fácil no es la etapa en sí misma, ya que es una fase evolutiva natural en el crecimiento humano, con unas características propias como cualquier otra etapa. Lo que lo hace complicado es el hecho de no haber vivido las etapas anteriores de la manera que ha sido expuesta en el artículo anterior. Las características propias de la adolescencia, provocadas por los cambios hormonales, no representarían ningún problema importante si el adolescente hubiera sido educado / a de manera idónea, y se sintiera acompañado / a por unos padres-madres y educadores / as capaces de ver y hablar del cuerpo y de la sexualidad de manera clara y natural. Con unos padres-madres y educadores / as así, el adolescente, podría dialogar con confianza con el adulto sin vergüenza y sin miedo a ser incomprendido / a, y sin el temor de ser juzgado / a y / o condenado / a.

Cabe decir que una educación sexual que vaya en la dirección expuesta anteriormente contribuiría a mejorar considerablemente la salud de los seres humanos en todos los aspectos: físico, emocional, mental y espiritual.

Cuando los hijos / as llegan a la adolescencia, los padres y madres deben continuar cuidando la comunicación, al igual que en la infancia, con una actitud de confianza y respeto, la misma confianza y respeto que los hijos / as deben tener en su relación con los padres / madres. En esta etapa el diálogo debe ir tomando un aspecto de adulto a adulto, de amigo / a amigo / a. Los hijos adolescentes deben sentirse escuchados / as, acogidos / as y comprendidos / as por sus padres y educadores / as.

Nunca juzgados / as, y menos condenados / as. Esto no quiere decir que los padres / madres y educadores / as tengan que aprobar todas las actitudes, conductas y modos de pensar de los hijos / as o alumnos respectivamente, pero es necesario que los / las adolescentes, por encima de todo, se sientan acogidos y aceptados como personas. La experiencia de sentirse acogidos y aceptados es lo que facilitará su apertura y proclividad a reflexionar y a replantear sus actitudes, conductas y maneras de pensar. La acogida y aceptación relaja el cuerpo, abre el corazón y pacifica la mente, predisponiendo a una reflexión serena y un replanteamiento más profundo, fundamentado en el diálogo y en la consideración de otros puntos de vista.

Como es obvio, en esta etapa también hay que hacer hincapié en la sexualidad entendida como potencial de vida y energía creativa llena de potencialidades, comparándola con un embalse de agua o con la energía acumulada en una central eléctrica. La sexualidad es una energía que necesita transformarse, ya que ésta es la capacidad -y necesidad- de la energía, tal como dice la primera ley de la termodinámica: «la energía no se crea ni se destruye, sólo se transforma «. De manera similar a cualquier otra energía, para transformarse, la energía sexual necesita estructuras. Así, por ejemplo, el agua de un pantano, para llegar a las casas y ser utilizada para beber, para cocinar, para regar las plantas, etc, hay que construir tuberías para conducirla y grifos para regular el caudal, algo parecido ocurre con la energía acumulada en una central eléctrica. Las estructuras que cooperan en la transformación de la energía vital humana son las corporales, las emocionales, las mentales y la apertura a la espiritualidad. El cuerpo se convierte en una buena estructura para acoger y transformar la energía si tiene un buen tono muscular, es decir, si la musculatura puede fluir entre la relajación y el esfuerzo. El cuerpo también necesita sentirse aceptado, valorado, querido, y reconocido por la mente, como un compañero con el que colaborar, y no como un objeto a poseer y utilizar. El corazón -las emociones y sentimientos- colaborará favorablemente en la transformación de la energía si se mantiene abierto, acogedor y receptivo de todas las emociones que emerjan de la energía vital a través del cuerpo, tanto si son agradables como desagradables, ya que todas ellas son portadoras de información de contenidos de la energía vital que necesitan ser depurados y transformados. Al igual que ocurre con el cuerpo, las emociones también deben sentirse aceptadas y acompañadas por la conciencia.

En este nivel, el de las emociones y sentimientos, no hay que ir deprisa a realizar la elección, ya que los contenidos que emergen del nivel vital aún se encuentran en un estado de poca definición, y se correría el riesgo de desestimar contenidos de valor. La discriminación y elección le corresponde a la mente, cuando puede ver y discernir los contenidos ya definidos.

Hay que explicar bien a los adolescentes que a todos los seres humanos, en el momento de la concepción, se nos hace depositarios de un potencial energético que contiene contaminación. Esto también ocurre en el agua de muchos embalses, que en el curso del río ha ido acumulando elementos contaminantes. La tarea de cada uno es depurarla y transformarla. Las estructuras corporales, emocionales y mentales, así como la apertura a la trascendencia contribuyen tanto a la depuración como la transformación de la energía. El cuerpo hace de filtro, como las máquinas que depuran el agua y la hacen potable. En el nivel emocional los contenidos de la energía vital se diversifican y maduran, transitando de un estado más amorfo hacia un estado progresivamente más definido y estructurado hasta llegar a una definición suficientemente clara de lo que la mente ya pueda identificar el contenido, discerniendo y alimentando los sentimientos constructivos, y dejando de alimentar los sentimientos destructivos. Esta tarea de la mente es otro paso en la depuración y transformación de la energía vital primaria, sexual. Es importante remarcar que este proceso de depuración y transformación de la energía se hace sin lucha. Se alimenta con el pensamiento y las acciones lo que es constructivo, y se deja de alimentar lo que es destructivo. Así es como, poco a poco, lo que es constructivo irá ganando terreno, y la destructividad irá perdiendo fuerza y ​​influència.

Por lo tanto los / las adolescentes necesitan probar experiencias nuevas que puedan servir para construir canales para su energía primaria creativa, potenciada por los cambios hormonales. No es fácil para ellos / as atreverse a experimentar cosas diferentes, ya que esto les obliga a salir de su zona de confort. Salir de la zona de confort es difícil para todos, pero lo es más para los / las adolescentes, ya que significa abrirse a lo desconocido, y esto es inevitable que conlleve dudas, miedos e inseguridades.

Los adultos, padres-madres, maestros y profesores / as, no deben reprimir ni constreñir la libertad de los adolescentes, sino que los / las deben animar y apoyar en sus intentos de probar cosas nuevas. Es evidente que se les informará de los riesgos inherentes a la experimentación de cosas nuevas, pero los adultos no deben proyectar en ellos los propios miedos e inseguridades. La curiosidad por abrirse a lo desconocido es inherente a la existencia humana, y muy especialmente en la infancia y adolescencia. Por lo tanto, esta curiosidad natural debe ser reconocida, respetada y estimulada, tanto por los padres-madres como por los maestros y profesores / as.

Si los / las adolescentes se sienten aceptados / as, apoyados / as y comprendidos / as mantendrán la confianza y el diálogo con los adultos, lo cual es fundamental para que puedan elaborar su experiencia y aprender, tanto si ha resultado exitosa como si no.

Estoy de acuerdo en que se informe a los adolescentes de los aspectos biológicos y otras cuestiones prácticas relativas a la masturbación, al riesgo de embarazo, uso del preservativo, etc, pero se debería evitar que se queden con la idea que la sexualidad es eso y sólo eso. La sexualidad es mucho más. El grado de conocimiento que se tenga y el buen uso que se aprenda a hacer de la energía sexual influirán, favorablemente o no, en la salud de las personas, tanto en el aspecto individual como en su relación con los otros.

Es importante que los / las adolescentes, etapa en la que los cambios hormonales acentúan las sensaciones, deseos, pensamientos y fantasías eróticas, sean acompañados / as por adultos que los / las puedan educar en esta visión más amplia de la sexualidad, en lugar de reducir -la a la típica y tópica relación sexual coital y otras cuestiones vinculadas a este aspecto de la sexualidad. La relación sexual debe plantearse como una de las muchas funciones y posibilidades que contiene la energía primaria, sexual.

En la comunicación educativa con los adolescentes hay que utilizar una terminología correcta, y no términos vulgares, utilizados frecuentemente como una manera de evadirse de la vergüenza, o para hablar del sexo con «segundas intenciones» más o menos ocultas. El pene es el pene, la vulva es la vulva, los testículos son los testículos, la vagina es la vagina, el clítoris es el clítoris, etc.

Como cierre de este artículo, quiero referir una experiencia que desarrollé durante el curso 1975-76.

La experiencia tuvo lugar en un centro de esparcimiento de un barrio de Barcelona. En el centro asistían niños, adolescentes y familias, con actividades específicas para los niños / as, adolescentes y jóvenes, y también para las familias, es decir, para los padres-madres e hijos-hijas.

En un grupo de 24 adolescentes hombres y mujeres, había un chico de 15 años, Frac, y una chica de 13, Mat. Tanto el uno como el otro se mostraban extremadamente tímidos e inseguros. Caminaban por la calle con miedo de levantar la mirada. En la escuela mostraban un rendimiento muy bajo, y en el grupo de adolescentes del centro de actividades extraescolares pasaban desapercibidos y también manifestaban mucho miedo e inseguridad en su relación social.

Me encontraba en el último curso de los estudios universitarios de Psicología. Aprovechando la relación de confianza que me vinculaba a las respectivas familias, propuse al padre ya la madre del Frac ya la madre de la Mat -el padre había muerto- un plan para intentar mejorar el estado de salud psicológica y el rendimiento escolar de los sus hijos.

De acuerdo con mi propia inspiración, elaboré un proyecto experimental de ayuda terapéutica, orientado a naturalizar su relación con el cuerpo, superando la vergüenza y la visión peyorativa del cuerpo y de la sexualidad, inculcados por nuestra cultura y educación . Reflexioné sobre las funciones que hace el cuerpo, y me di cuenta de que el cuerpo, además de hacer de soporte y contenedor, es lo que nos vincula a la realidad. La sabiduría popular lo tiene muy claro cuando lo expresa con el dicho «tener los pies en el suelo», que significa tener un conocimiento práctico, vinculado a la realidad que nos rodea, es decir, ser una persona realista, como polo contrario a ser una persona idealista, con poco sentido de la realidad.

A partir de esta reflexión formulé la siguiente hipótesis: Si el cuerpo es lo que nos vincula al entorno inmediato, a la realidad que nos rodea, podría ser que los conflictos con el cuerpo, como la vergüenza y la visión peyorativa que en nuestra cultura y educación se nos ha inculcado -y nos inculca- influyeran en gran medida en la falta de seguridad en sí mismo / a, en los conflictos de relación con el entorno social, e incluso quizás también en el rendimiento escolar.

Planteé mi propuesta en la Universidad, concretamente al profesor de Psicología de la Adolescencia, el cual no sólo la aprobó sino que se mostró muy entusiasmado con el proyecto.

Expliqué a los padres del Frac y la madre de la Mat mi propuesta, de manera que resultara comprensible para ellos. Se trataba de que sus hijos por la mañana, antes de ir a la escuela, vinieran al centro de esparcimiento a practicar gimnasia. Era necesario que se llevaran la toalla, ya que después de la gimnasia se ducharían y volverían a casa, preparados para desayunar e ir a la escuela. Todos dieron su consentimiento y depositaron en mí su confianza. Era el comienzo del curso 1974-75.

Pasé un conjunto de pruebas en el Frac y la Mat para registrar algunos parámetros que servirían de referente del estado psicológico individual y social de los dos adolescentes al comenzar la experiencia. Desarrollamos el proyecto diseñado desde octubre de 1974 hasta mayo de 1975.

El plan diseñado era muy sencillo. Se trataba de educar a los dos adolescentes en una visión natural y respetuosa del cuerpo, liberándose, poco a poco, de la influencia de los miedos y del tabú y vergüenza en relación al cuerpo, incluidos los órganos sexuales.

Sólo en ocho meses se observó un cambio espectacular, reflejado en las pruebas psicométricas utilizadas, y reconocido, con sorpresa, los padres del Frac, por la madre de la Mat, y también para otros familiares y amigos de los dos adolescentes.

Del conjunto de pruebas de personalidad utilizadas, las mismas antes de comenzar la experiencia y el mes de mayo siguiente, me referiré sólo al Sociograma. El Sociograma es una prueba que se utiliza para evaluar las relaciones que se dan entre los miembros de un colectivo. Consiste en unas preguntas que se hacen en cada uno de los miembros del grupo, más o menos en estos términos: – Si te propusieran hacer una tarea con dos o más miembros del grupo, a quién elegirías? A quien no elegirías?

Como ya he mencionado antes, el Frac y la Mat formaban parte de un grupo de 24 adolescentes, hombres y mujeres de edades similares. En el Sociograma administrado antes de comenzar la experiencia, el Frac y la Mat fueron los miembros del grupo más marginados, ya que no recibieron ninguna elección por parte de los compañeros / as. En cambio en el mismo Sociograma, administrado en mayo de 1976, el Frac y la Mat fueron los más elegidos, y los dos únicos que no recibieron ningún rechazo. Hay que aclarar que entre ellos dos se eligieron, el uno en 5º y la otra en 6º lugar, lo que demuestra que entre ellos dos no se había producido un vínculo de dependencia ni de exclusividad.

En el ámbito escolar ambos mejoraron notablemente en su actitud y rendimiento, y en el aspecto social su cambio fue espectacular, reconocido con grata sorpresa para todo su entorno más próximo. El cambio está avalado por todos los tests proyectivos y cuestionarios de personalidad administrados.

La fuente de esta experiencia es el estudio elaborado en 1975 con rigor metodológico, y presentado en la Universidad de Barcelona, ​​dentro del marco de la asignatura Psicología de la Adolescencia, impartida por el Profesor Dr. Josep Maria Tous Ral. El estudio es inédito, consta de 52 páginas y está guardado en el archivo de ESTEL, Centro de Crecimiento Personal y Escuela de Estudios Integrales, de Barcelona.

Soy consciente de que en este artículo no me he referido a casos concretos y específicos en la educación sexual de los adolescentes. El motivo es que cada persona es diferente, y esto adquiere un relieve especial en la etapa de la adolescencia. Quien quiera puede escribir proponiendo situaciones concretas. Para mí será un placer responder, de manera también concreta y específica, aplicando a nivel práctico el planteamiento más genérico, expuesto en este artículo.

Ramon V. Albareda
Psicólogo. Teólogo. sexólogo
Creador de ESTEL, Centro de Crecimiento Personal y
Escuela de Estudios Integrales

 

Próximo artículo: Ideologías políticas y creencias religiosas en la educación.

 

2019-02-18T19:27:48+00:00

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