La Educación IX: Ideologías políticas y creencias religiosas en la educación.

Este artículo, por el momento, es el último de un conjunto sobre diferentes aspectos relacionados con la educación. Soy consciente de que he hablado sólo de algunos de los muchos aspectos relacionados con un tema tan importante como este. Se han quedado muchas cosas en el tintero, cosas que no he dicho por no extenderemos más de la cuenta, cosas que serían objeto de debate por ser susceptibles de diferentes puntos de vista, tal vez todos ellos aceptables, y también otras cosas, seguro muy importantes, que aún no conozco o simplemente no he tenido en cuenta en el momento de escribir el artículo. Tanto en los dos artículos sobre la educación sexual como también en este, propongo un modelo educativo holístico, que es muy difícil de llevar a cabo en un entorno político y social que no le apoya sino más bien lo contrario. Por ejemplo, en la adolescencia, los chicos y chicas dan mucha credibilidad a su grupo de amigos / as. Esta tendencia se acentúa si los progenitores, en la infancia, los han mantenido sumisos, por imposición o por sobreprotección. Pero hay que decir que también en los casos en que los padres han intentado ser respetuosos con la libertad de sus hijos / as, muy frecuentemente, al llegar a la adolescencia, pueden tener la sensación de que todo el cuidado que han puesto en el educación de los hijos / as ha servido de poco o nada. Evidentemente no es así. Si se han sembrado buenas semillas algún día darán su fruto. Quizá no el fruto soñado por los padres, pero sí un buen fruto.

Vamos ahora al tema de este artículo: Ideologías políticas y creencias religiosas en la educación.

En la educación hay que diferenciar lo que es básico y necesario para la buena salud en todos los aspectos, tanto del individuo como de la sociedad, de lo otro que es opinable y susceptible de diferentes maneras de verlo, de valorarlo y de vivirlo.

Por ejemplo es básico y necesario educar para una buena gestión de la salud holística propia y del entorno. Somos seres individuales y sociales. Esto quiere decir que, para ser felices y encontrar el verdadero sentido de la vida, hay que saber cómo hacer una buena gestión de la propia salud y de la salud de todo lo que nos rodea. Es evidente que para desarrollarse como individuos, es indispensable la interacción con el entorno. La salud de cada individuo contribuye a mejorar la salud del entorno, y al mismo tiempo un entorno saludable facilita la gestión de la salud individual.

Por lo tanto hay que educar a los niños, adolescentes y jóvenes en la adquisición de buenos hábitos. Buenos hábitos en relación a cosas básicas como por ejemplo comer sano, equilibrar bien la actividad y el reposo, hacer ejercicio apropiado, fomentando el esfuerzo tanto como la relajación. Descanso nocturno suficiente, respetando el ciclo natural día-noche. También educar a los / hijos / as, adolescentes y jóvenes, tanto en la capacidad de escuchar como de expresarse. Hay que transmitir a los hijos / as o alumnos el valor del silencio receptivo, necesario para facilitar la maduración de las emociones hasta tomar formas definidas que la mente pueda identificar. Otro aspecto básico es fomentar la autoestima y el respeto hacia sí mismo y hacia los demás. Asimismo hay que educar en el conocimiento y desarrollo de las propias capacidades hasta que se conviertan en el eje vertebrador de los aprendizajes en todos los ámbitos.

En relación al entorno, es importante estimular la curiosidad natural, orientada a ampliar el conocimiento fundamentado en la experimentación. Por lo tanto, hay que motivar a los niños / as, adolescentes y jóvenes a que experimenten, prueben, asimilando bien las experiencias para ir construyendo y ampliando el conocimiento de las potencialidades propias, enriqueciéndolas con aportaciones recogidas de diferentes fuentes de conocimiento.

Es muy importante fomentar el respeto por el entorno, la valoración y cuidado de las cosas que nos rodean, tanto las cosas animadas (personas, animales y plantas) como las inanimadas (cosas materiales). Todas tienen una función en relación a la vida en general y en el equilibrio ecológico y homeostático del planeta, y también en relación a la vida de cada uno en particular. La disciplina y el orden son valores que hay que cultivar. Orden en todos los ámbitos, sin hacerse esclavo.

Todos estos y otros aspectos que podría ir detallando son valores fundamentales y necesarios, tanto para la salud de cada uno individualmente como del entorno con el que interactuamos. Por lo tanto son valores que constituyen la base de cualquier ideología política o creencia religiosa. Son, por tanto, valores éticos válidos para cualquier cultura, raza, ideología o creencia.

Las ideologías políticas y las creencias religiosas no son aspectos básicos, no son los cimientos del edificio sino que son maneras de estructurar la vida social y la dimensión espiritual respectivamente de la población. Tanto las ideologías políticas como las creencias religiosas son opinables y, generalmente la diversidad de opiniones y puntos de vista son pequeñas verdades o partes de una VERDAD mayor que los humanos no podemos abarcar. Por este motivo hay que educar a los hijos / as o alumnos en la apertura y escucha receptiva de cualquier ideología y creencia religiosa, remarcando que nada es absoluto. Las ideologías políticas y creencias religiosas pueden ser manifestaciones de la gran diversidad de formas que puede tomar la vida, tanto en el aspecto individual como social. En la educación nunca se ha de adoctrinar, es decir, inculcar determinadas ideologías o creencias religiosas. Lo que sí se puede hacer es informar sobre la diversidad de ideologías políticas o creencias religiosas, pero nunca inculcar alguna como si fuera la verdad absoluta.

Esto que acabo de exponer significa que todas las ideologías políticas y creencias religiosas son iguales en el sentido de que tienen el mismo valor? No, ya que puede haber ideologías y creencias más o menos coherentes -e incluso incoherentes- con los valores que son la base y soporte de cualquier ideología o creencia.

Por tanto, podemos concluir que cualquier ideología política y creencia religiosa:

  • Debe respetar, fomentar la salud y el bienestar individual y social.
  • Debe fomentar el respeto por la pluralidad en todos los aspectos.
  • No debe discriminar a nadie por motivos de raza, sexo, edad o profesión.
  • Debe ofrecer a todos las mismas oportunidades.
  • Debe facilitar que toda persona pueda desarrollar las capacidades de que es depositaria.
  • Debe tener especial cuidado de las personas menos favorecidas de la sociedad.
  • Las instituciones, tanto políticas como religiosas, deben ser coordinadas por personas que muestren con su vida y ejemplo la función o finalidad de la institución. No hay que olvidar nunca que coherencia es salud, mientras que la falta de coherencia es alteración de la salud.

Finalmente hay que dejar claro que no es tarea de la escuela inculcar ideologías políticas ni creencias religiosas sino que la tarea educativa escolar debe limitarse a promover el desarrollo de los valores y conocimientos básicos de la vida, y en relación a las ideologías políticas o creencias religiosas hay que fomentar la apertura mental y valoración de todo lo que aporta de constructivo cualquier ideología o creencia.

Tanto los padres / madres como los / las maestros y profesores / as han de educar a los hijos / as o alumnos en la capacidad de pensar y de hacerse preguntas, aprendiendo a discernir qué aportan de constructivo -o destructivo- cada una de las diferentes ideologías políticas y creencias religiosas, ya que deben ser los hijos / as o alumnos que deben optar libremente por las opciones que consideren más coherentes con su propio talante y con los valores fundamentales descritos anteriormente.

Ramon V. Albareda
Psicólogo. Teólogo. Sexólogo
Creador de ESTEL, Centro de Crecimiento Personal y
Escuela de Estudios Integrales.

2019-03-12T22:33:41+00:00

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