Respuestas a preguntas sobre diferentes temas I – Tema: EDUCACIÓN.

Pregunta: Soy maestra y siento una gran contradicción entre las expectativas de lo que entiendo que debería ser la educación y la realidad. ¿Qué puedo hacer?

Respuesta: Te entiendo perfectamente! Eres una de las muchas maestras que han elegido la profesión de maestra por vocación. Al terminar la formación sueñan en poder ejercer la tarea educativa tal como enseñan los grandes pedagogos y, a la hora de la verdad, topan con una estructura que, en lugar de facilitarlo, a menudo lo dificulta, y eso te frustra.

Detente y reflexiona. ¿Qué es lo que te frustra? Comenzaste tu práctica profesional con mucha ilusión, con la expectativa de poder aportar a los alumnos todo lo aprendido en la Universidad y quizás en otros cursos de formación. Imaginaste un modelo educativo ideal, tal como debería ser. Te viste a ti misma como maestra, contando con el apoyo de la institución, de la dirección de la escuela, del claustro y de los padres, colaborando todos y todas solidariamente para la misma causa, la educación de los niños y adolescentes.

Esto es justamente lo que te frustra: el desfase que existe entre la realidad y tus expectativas.

Seguramente has aterrizado en una escuela y has ido constatando una multitud de deficiencias y limitaciones. Una institución que no apoya sino que exige un montón de papeleo que te toma cantidad de tiempo que quieres dedicar a los alumnos. Quizás una dirección que a veces tampoco apoya proyectos que a ti te parecen básicos para poder llevar a la práctica muchas de las cosas que has aprendido en la formación. Un claustro donde hay compañeros / as que van a la suya, donde se forman pequeños grupos, dedicándose unos a criticar a los demás. Unos padres que exigen pero no colaboran … Todas estas y otras carencias hacen que la realidad quede muy alejada de tus expectativas. Esto es justamente lo que te frustra: el desfase que existe entre la realidad y tus expectativas. La experiencia de frustración es muy peligrosa porque puede dañar y anular tu vocación, tu pasión por una tarea tan maravillosa y gratificante como debería ser la educación. Poco a poco puedes acabar desmotivando-té y convertir una tarea inicialmente vocacional en un simple «modus vivendi», esperando que llegue el fin de semana y las vacaciones.

La manera de evitar la frustración es intentar que no haya desfase entre las expectativas y la realidad.

¿Cuál es el camino para evitar la frustración? La manera de evitar la frustración es intentar que no haya desfase entre las expectativas y la realidad. No esperar más de lo que cada realidad concreta pueda dar de sí. Dicho de otro modo: no intentar aplicar a una realidad concreta un proyecto que pida otra realidad muy diferente de la que se da. Hay realidades concretas que son determinadas por costumbres y normas culturales de muchos, muchos años, y una manera de hacer reforzada por costumbres y normas de muchos años no se cambia fácilmente. Seguramente hará falta mucho tiempo, mucha constancia y paciencia para ir introduciendo nuevas costumbres y normas que vayan tomando más y más fuerza, desplazando las costumbres y normas antiguas.

Por lo tanto cuando te destinen a una escuela, no vayas con ningún proyecto, con ninguna expectativa concreta, excepto la ilusión de encontrarte con los / las maestros y los alumnos, y de acompañarlos en su proceso educativo . Antes de elaborar ningún proyecto, dedícate a mirar, observar el funcionamiento de la escuela, las costumbres, la dirección, los compañeros y compañeras. Antes de hacer una propuesta, pregúntate si la propuesta que quieres hacer es viable y coherente, teniendo en cuenta el conjunto de elementos que confluyen en la realidad concreta en la que te encuentras.

A veces es mejor aceptar que determinados proyectos innovadores no puedan ser realizados que promover una lucha que genere conflictos estériles para intentar cambios demasiado complicados.

No olvides que salud es coherencia, y a veces es mejor aceptar que determinados proyectos innovadores no puedan ser realizados que promover una lucha que genere conflictos estériles para intentar cambios demasiado complicados.

Hay que tener presente que, por un lado, la realidad suele ser más compleja de lo que nosotros podemos ver y, por otro lado, para la salud individual y social es mejor rebajar el listón de nuestras expectativas y exigencias, y desarrollar una actitud de tolerancia y comprensión, que contribuya a pacificar-con nosotros mismos, y también con el entorno.

No debemos olvidar que todas las formas de hacer las cosas son provisionales y caducas. Así, una manera específica de educar puede ser muy adecuada en un entorno y / o en un momento concreto y no serlo en otro entorno y / o momento concreto.

La manera más coherente de educar sería la que se fundamenta en una visión más holística, es decir, que tiene en cuenta más aspectos de la realidad, y promueve los valores perennes, los que nunca deberían perder y tienen vigencia en cualquier cultura, y deberían perdurar, independientemente de cómo y hacia dónde evolucione la sociedad.

En todo caso, la forma más coherente de educar sería la que se fundamenta en una visión más holística, es decir, que tiene en cuenta más aspectos de la realidad, y promueve los valores perennes, los que nunca deberían perder y tienen vigencia en cualquier cultura, y deberían perdurar, independientemente de cómo y hacia dónde evolucione la sociedad.

Después de lo que he dicho anteriormente, quizás algún / a lector / a podría pensar que soy partidario de la resignación, de aceptar la realidad tal como está y no hacer nada para cambiar las costumbres y normas que han perdido su vigencia, o nunca la deberían haber tenida por no estar fundamentadas en las leyes que regulan los procesos naturales de la vida, sino que sirven a intereses políticos, económicos o sociales. No, en absoluto! No es eso lo que planteo.

Estoy proponiendo una manera de cambiar las cosas desde dentro, desde la base, sin enfrentamientos, sin lucha, con compasión y amor.

Estoy proponiendo una manera de cambiar las cosas desde dentro, desde la base, sin enfrentamientos, sin lucha, con compasión y amor. Si el agricultor quiere renovar el tipo de cultivo de sus campos, como lo hará? Si siempre ha recogido cereales, por ejemplo trigo, y quiere recoger legumbre, garbanzos por ejemplo, lo que hará es sembrar garbanzos en lugar de sembrar trigo. Si quieres contribuir a mejorar las costumbres y normas de una escuela o de la enseñanza en general, siembra semillas de nuevas maneras de hacer las cosas y deja que las semillas que vas sembrando vayan haciendo su proceso hasta dar frutos que mejoren las costumbres y modo de funcionar de la enseñanza. No critiques nunca lo que hacen los demás si no aportas otras alternativas bien argumentadas que mejoren las que se están aplicando. Pero, aunque las puedas aportar, no las impongas, sugiere la foto, deja que tus propuestas vayan calando en la conciencia de los compañeros y compañeras, los padres y los alumnos, y cuando se empezará a recoger los primeros frutos será la misma evidencia los hechos que fortalecerá las nuevas semillas y motivará la comunidad educativa para ir implantando el nuevo cultivo. Si pretendes imponer formas o sistemas educativos de manera precipitada, sin respetar el proceso de predisposición y de adaptación de la comunidad educativa, necesario para que los cambios puedan ser asimilados, puede que cambien las formas, pero existe el riesgo de que las nuevas formas sean peores que las anteriores, ya que serán vacías de contenido. Lo que intento decir lo podemos comparar a la nutrición: lo que nos alimenta no es lo que nos tragamos sino lo que nuestro organismo asimila de lo que comemos.

 

Ramon V. Albareda
Psicólogo. Teólogo. Sexólogo
Creador de ESTEL, Centro de Crecimiento Personal y
Escuela de Estudios Integrales

2019-11-21T16:39:54+00:00

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