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Transformación Holística 2018-07-30T12:28:19+00:00

Por Transformación Holística entendemos un proceso orientado a mejorar la salud y el bienestar –bienser sería un término más apropiado- de la persona en todos sus aspectos: los diferentes niveles: corporal, vital, emocional, mental y espiritual; las dos polaridades: dar-recibir; fuerza-suavidad; receptividad-proclividad, etc., y las dos dimensiones: individual y social. Entendemos que el grado de coherencia y armonía entre todos estos aspectos es lo que determina el estado o grado de salud de la persona. Este enfoque es original de ESTEL, y es afín a la Psicología Transpersonal.

Así pues, gozar de buena salud, desde el punto de visto holístico, significa estar bien físicamente, emocionalmente, mentalmente, y ser capaz de relacionarse satisfactoriamente con el entorno. En la Transformación Holística trabajamos para que la persona se conozca a sí misma y aprenda a gestionar su vida de manera coherente y armoniosa con lo que ella es realmente (ser genuino). Fomentamos la consciencia holística del ser humano para ir discerniendo entre la esencia genuina de cada persona y los patrones heredados y/o aprendidos que nos limitan. Trabajamos para que la persona aprenda a ser autónoma, discerniendo qué decisión ha de tomar en cada momento para dar el paso justo y adecuado en su camino, e ir adquiriendo herramientas para saber gestionar su propia vida de manera saludable en todos los aspectos. Esta manera de entender la salud y el bienestar se aplica tanto al indivíduo como a la pareja, a la familia, a los colectivos y a las estructuras o instituciones sociales.

Un proceso de Transformación Holística tiene muchas posibilidades, ya que se puede trabajar a muhos niveles. En un primer contacto tratamos de conocer holísticamente a quien se ha dirido a nosotros, tanto si es en demanda de ayuda para resolver problemas como si es para mejorar su cualidad de vida.

Esto nos permite diseñar un proceso de transformación holística personalizado y coherente con su realidad concreta, teniendo en cuenta sus capacidades, cualidades, puntos fuertes, talentos, potencialidades, aptitudes, puntos débiles, defectos, limitaciones, … sin dejar de lado sus necesidades y motivaciones.

A partir de este estudio, hacemos una o más propuestas al/a la solicitante, explicando los pros y contras de cada una de ellas. La honestidad es uno de nuestros valores básicos, así pues, si el proceso de Transformación Holística que le hemos diseñado no se lo podemos ofrecer desde nuestro Centro, le informamos de otros Centros y/o profesionales que, según nuestra opinión, puedan atender sus necesidades.

En ESTEL hemos podido ayudar a recuperar la salud y el gozo de vivir a muchas personas, que han encontrado en el enfoque de la Transformación Holística la atención y los recursos que justo necesitaban, como se puede comprobar en la pequeña muestra de usuarios/as que comentan su experiencia en esta misma web.

Cuando hablamos de pareja, familia, o colectivo nos referimos a las personas. Gozarán de una buena salud holística si los miembros de la pareja, familia o colectivo se sienten a gusto en su relación con los demás, y se da entre ellos una cooperación fluida y enriquecedora de cada uno, individualmente considerado, y del grupo como conjunto. Para que esto sea así es necesario que cada miembro de la pareja, familia o colectivo tenga una función definida y asignada, teniendo en cuenta las capacidades, limitaciones y necesidades propias y de los demás, y que la desarrolle de forma responsable y solidaria con el resto de miembros del grupo, de esta forma el crecimiento individual impulsa el crecimiento propio, el de los demás miembros del grupo y el del grupo como entidad. Esta manera de funcionar coherente y armoniosa, no sólo beneficia a cada persona del grupo y al grupo en sí mismo, sino que también mejora el rendimiento y la cualidad de los proyectos que desarrolle el grupo o colectivo.

Cuando hablamos de estructura o institución social nos referimos a las normas, costumbres y protocolos por los que se rige la institución.

Por lo tanto una estructura o institución social goza de “buena salud” cuando las normas, costumbres y protocolos que la rigen hacen una función estabilizadora y al mismo tiempo posibilitan, estimulan y apoyan la necesaria evolución y creatividad de las personas que forman parte de ella. Ejemplos de estructuras son: las normas y costumbres por las que se rige la pareja, la familia, una comunidad, la política, la economía, la empresa, los clubes deportivos y de otro tipo, etc. La falta de “buena salud” de una estructura conlleva muchas consecuencias negativas.

Por ejemplo una de ellas es la contradicción que experimentan muchos de los miembros más honestos de la institución entre la normativa que la rige y su propia ética personal, inspirada en principios de sentido común, bondad, solidaridad y cooperación. Esta contradicción es lo que explica que cuando una persona entra a formar parte de una institución, a pesar de que piense de manera diferente y entre con la intención de cambiar cosas, a menudo acaba pensando y comportándose como los demás miembros, o bien separándose de la institución. Esto ocurre muchas veces en la pareja, la política, la empresa, las comunidades religiosas y de otro tipo, etc.

Así pues, la diferencia entre colectivo y estructura o institución social consiste en que en el colectivo la atención se centra en las relaciones que se dan entre las personas que lo forman, mientras que en la estructura o institución social la atención se centra en las normas, costumbres y protocolos por los que se rige el colectivo.

Por ejemplo, hay colectivos que se rigen por normas anticuadas que, con el paso del tiempo, han quedado desfasadas y obsoletas, y más que posibilitar la evolución constructiva de las personas que lo forman, se convierten en barreras y muros que las encarcelan, a pesar de su buena intención y predisposición.

Como es obvio, el colectivo y las estructuras se influencian mutuamente, de manera que es difícil que las personas de un colectivo gocen de buena salud si las normas, costumbres y protocolos por los que se rigen no son saludables, y viceversa, es decir, es poco probable que las normas, costumbres y protocolos de una institución sean saludables si las personas de la institución que las determinan o mantienen no gozan de buena salud, tanto individualmente como en su relación con los demás miembros del grupo.