¿Cuál es el sentido de la vida?

¿Te has hecho alguna vez esta pregunta? La mayoría de los seres humanos nos la hemos hecho y nos la hacemos muchas veces. No es extraño, ya que saber porqué hacemos o dejamos de hacer una cosa, depende del sentido y trascendencia que tenga aquello que hacemos o dejamos de hacer. Así, pues preguntémonos:  ¿Qué hacemos en este mundo? ¿Cuál podría ser el sentido de la vida? En esta reflexión intentaremos encontrar una respuesta coherente y fundamentada al respecto.

Para mí, el sentido de la vida es la “transformación de la energía”. Los seres humanos somos energía y estructuras. La energía es perenne y lleva impresa la tendencia y necesidad de transformación.

Lo dice la Física: La energía no se crea ni se destruye, sólo se transforma. 

En cualquier tipo de energía, para transformarla, hacen falta estructuras apropiadas. Por ejemplo, la energía eléctrica, para transformarla en luz, se requiere de un cableado para conducirla y transportarla, también bombillas y otros elementos similares para convertirla en luz. El ser humano, para transformar su propia energía vital primaria, dispone también de estructuras, concretamente de estructuras corporales, emocionales y mentales.

Los seres humanos, en el momento de la concepción, se nos hace depositarios de un potencial energético que constituye nuestra materia prima, a partir de la cual nos vamos desarrollando, tal como una semilla que contiene todo el potencial de lo que será. Una vez el óvulo ha sido fecundado, durante la gestación, nacimiento y niñez, la necesidad prioritaria se centra en el corazón.

Corrobora lo que acabo de afirmar el hecho de que, en un bebé, por la proporción entre la cabeza y el resto del cuerpo, el centro de gravedad se sitúa en el corazón, punto neurálgico y vital para él. Por lo tanto, desde el punto de vista psicológico, la necesidad prioritaria de un niño es el afecto, sentirse querido.

A medida que una persona va creciendo, la proporción entre la cabeza y el resto del cuerpo cambia, y esto hace que el centro de gravedad se desplace hacia el punto que los orientales llaman HARA, el cual se encuentra en la zona pélvica. Es justamente esta zona la que contiene y guarda las potencialidades que podemos desarrollar durante la vida …, y muchas más. Es la zona donde maduran los óvulos femeninos, y donde se fabrican los espermatozoides masculinos.

Desde el punto de vista psicológico, el hecho de que el centro de gravedad de la persona coincida con su centro vital hace pensar que el desarrollo de las potencialidades es una necesidad vital para un adulto. Tanto es así que esto podría explicar el hecho de que haya muchas personas insatisfechas, a pesar de no tener ningún motivo aparente para sentirse así.

Por lo tanto se puede afirmar que el sentido de la vida es desarrollar (transformar) las potencialidades o talentos que la Vida regala a cada persona, por medio de sus progenitores, en el momento de la concepción.

Ramon V. Albareda

Esta reflexión ha sido elaborada a partir de mi larga trayectoria personal y profesional. Te invito a participar realizando tus aportaciones o formulando preguntas sobre los puntos o aspectos que no haya sido capaz de articular con suficiente claridad. Tus comentarios, aportaciones y preguntas seran bienvenidas.

Soy Ramón. Soy psicólogo, teólogo y sexólogo. Nací en una casa rural de Vallferosa (Cataluña) España. Mi infancia transcurrió en contacto con la naturaleza, la primera y más importante universidad, ya que aprendí cómo funcionan los procesos naturales de la vida, y muchas cosas más. Aquella primera experiencia constituyó la base de mi trayectoria personal y profesional. La búsqueda para encontrar caminos y herramientas que nos ayuden a descubrir el verdadero sentido de la vida y vivirla en plenitud, ha sido una constante en mi vida. En 1976 creé ESTEL, Centro de Crecimiento Personal y Escuela de Estudios Integrales, en Barcelona.

2020-05-20T21:32:20+00:00

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