Artículo especial Covid-19 III. Como podemos aprender de la experiencia del Covid-19

Aunque en este artículo me centraré en cómo aprender de la experiencia derivada del Covid-19, en realidad lo que diré es aplicable a cualquier experiencia, si queremos aprovecharla para aprender y ampliar el campo de nuestra conciencia.

En primer lugar hay que aclarar que la experiencia en sí misma puede no servir para nada, si no sacamos aprendizaje. Se dice que “la experiencia es la madre de la ciencia”, pero esto sólo es verdad si sabemos aprovechar lo que vivimos, sea positivo o negativo, para sacar aprendizaje y conocimiento.

A continuación iremos viendo, paso a paso y de manera ordenada, como aprender de cualquier experiencia, centrándonos, a modo de ejemplo, en la experiencia del Covid-19 y sus consecuencias:

1.-Nos llega la información del hecho objetivo: un virus, llamado Covid-19, se propaga con una gran celeridad y el gobierno decreta el confinamiento.

2.-Ante este hecho podemos tener varias reacciones:

2.a) Reacciones estériles, no saludables:

  • Criticar el gobierno por haber decretado el estado de alarma y habernos obligado al confinamiento, sin considerar los factores que han motivado esta decisión.
  • Dejarnos dominar por el miedo.
  • Indagar el origen del virus con el fin de buscar culpables.
  • Angustiarnos por no poder salir de casa.
  • Desear lo que no tenemos o no podemos hacer.
  • Seguir estresados ​​interiormente, a pesar del confinamiento.

Todas estas actitudes no son saludables porque desaprovechan la oportunidad del confinamiento para detener la dinámica habitual estresante, y también porque focalizan la atención hacia el exterior.

2.b) Reacciones fecundas, saludables:

  • Detener la actividad exterior, hacia fuera, y focalizar la mirada y la atención en nuestro interior, hacia dentro.
  • Invitar a la mente a relajarse y a hacerse preguntas más que buscar respuestas. Por ejemplo: ¿Cuáles pueden ser los mensajes de este hecho que nos obliga a recogernos dentro de casa? ¿Qué nos puede significar el hecho de vernos obligados a detener la actividad, de la que tantas veces seguramente nos hemos quejado por ser estresante? Tantos avances tecnológicos, tanto conocimiento, tanta ciencia, y no hay ningún científico que pueda aportar una solución para contrarrestar los efectos de un virus microscópico? Si la ciencia no puede aportar soluciones efectivas para contrarrestar el virus, tiene sentido que nos cerremos al conocimiento científico y no nos abramos a otras fuentes de conocimiento? ¿Qué significa el hecho de que haya gente que acapare muchos más víveres de los que realmente necesita? Qué conciencia social y comunitaria tenemos? Etc.
  • Aceptar con humildad que el conocimiento de nuestra mente es muy limitado y, a veces, incluso erróneo, haciendo nuestra la expresión socrática “sólo sé que no sé nada”.
  • Abrirnos interiormente a la espiritualidad, que no es otra cosa que la apertura humilde y receptiva a la Fuente del Conocimiento Infinito, que se nos manifiesta por inspiración a través de la vía analógica de conocimiento, que llamamos intuición.
  • Informarnos, abriéndonos a diferentes fuentes de información, las oficiales y las no oficiales. Si la ciencia no lo sabe todo, las fuentes oficiales de información tampoco lo dicen todo.
  • Recoger diversidad de informaciones sin adoptar ninguna, de entrada, como definitiva. Antes de dar crédito a las informaciones, hay que acogerlas, reflexionar, contrastarlas con otras informaciones y puntos de vista, evaluar su coherencia, y aplicar también el sentido común. Por ejemplo es coherente y de sentido común que si tenemos un problema de salud o de otro tipo y no encontramos solución en el ámbito oficial, buscamos solución en otros ámbitos no oficiales, con la única condición de que lo hacemos de manera respetuosa hacia a nosotros mismos y hacia el entorno, personas y cosas.
  • Actividad arraigada, fundamentada en valores humanos y comprometida en el mejoramiento del entorno social en general, personas y cosas.

2.c) Otras consideraciones:

  • Cualquier situación de crisis en la vida es una oportunidad de oro para preguntarnos por el sentido de la existencia y plantearnos si nos sentimos satisfechos sobre la forma en la que transcurre nuestra vida en esta realidad en que existimos. No debemos olvidar, como dice la mística judía, que somos “almas encarnadas”, y que nuestra tarea, según la visión de la Transformación Holística, es transformar la energía de la que somos depositarios desde el momento de la concepción, es decir, se trata de ir ampliando progresivamente nuestra conciencia, nuestro campo de visión, acercándonos cada vez más a nuestro origen, al Infinito de la Energía Divina, única conciencia y visión verdaderamente Holística. “Crisis” viene del verbo griego “Krino”, que significa “discernir”, es decir, deshacer los nudos que nos impiden gestionar con claridad y coherencia nuestra vida.
  • Si la crisis del Covid-19 no nos sirve para revisar a fondo nuestra vida y hacer los cambios que sean necesarios para ampliar nuestra conciencia, es decir, la visión de nosotros mism@s y de la vida en general, sería una verdadera lástima porque habríamos perdido una oportunidad de oro para mejorar nuestra propia existencia y la del planeta del que formamos parte.

 

Ramon V. Albareda
Teólogo, Psicólogo y Sexólogo
Creador y asesor de ESTEL, Centro de Crecimiento Personal y
Escuela de Estudios Integrales
Co-creador del enfoque llamado Transformación Holística
y de una de sus aplicaciones, la Sexualidad Holística

2020-06-17T12:27:18+00:00

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