Esta etapa marca el paso de la inspiración a la realidad.
Después de sembrar la semilla, Ramon, con la ayuda de Carme, crea Estel, un espacio donde su vocación de ayuda e investigación toma forma concreta.


Se empieza a construir estructuras que dan cuerpo a su filosofía: un marco terapéutico para personas, parejas y familias, y una sólida base profesional para desarrollar la Psicología Humanista.
Se incorporan nuevas sedes, colaboraciones y formaciones pioneras, y Estel se convierte en un referente en el crecimiento personal y la formación de terapeutas.
Esta época vibra con un espíritu de construcción, apertura, intercambio entre profesionales y de profunda reflexión sobre el sentido de la vida. El sueño toma forma: Estel es ya una escuela de vida con un enfoque propio, donde la ciencia y el espíritu se unen para dar respuesta a la búsqueda esencial del ser humano.
