Este mes de marzo hemos vivido un nuevo encuentro del Disfrutamos de Estel en plena naturaleza, en la Serra de l’Obac. Esta vez nos hemos adentrado en una experiencia muy especial: un baño de bosque.
Durante el encuentro compartimos también algunas reflexiones inspiradas en La vida secreta de los árboles de Peter Wohlleben en el libro El latido del bosque, reflexiones que nos recuerda hasta qué punto la naturaleza y los humanos estamos profundamente conectados.
El bosque tiene un ritmo propio, un latido silencioso que a menudo pasa desapercibido al caminar con prisa. Pero cuando nos detenemos y escuchamos, descubrimos que el bosque es un organismo vivo, lleno de relaciones invisibles.


Se ha demostrado que los árboles no viven de forma aislada. Debajo del suelo del bosque existe una red viva de hongos y raíces que conecta los árboles entre sí. Este sistema, conocido científicamente como red micorrízica, es a menudo llamado también “Wood Wide Web”, porque funciona como una gran red de intercambio dentro del bosque.
Durante mucho tiempo se pensó que la naturaleza funcionaba sobre todo como una competición constante. Pero cada vez está más claro que el bosque funciona como una comunidad. Quizás, como los árboles, no estamos hechos sólo para crecer solos, sino para crecer juntos.
La naturaleza nos enseña

Ésta es una de las grandes lecciones del bosque: recordarnos que formamos parte de una red viva de relaciones, presencia y conciencia.
Los encuentros del Disfrutamos de Estel nacen precisamente con este espíritu: crear espacios donde la naturaleza, el silencio y el compartir nos ayuden a reconectar con lo esencial.
Si esta experiencia resuena contigo, estaremos encantados de que puedas participar en los próximos encuentros.
El camino sigue… y el bosque siempre nos espera
¡Un abrazo cálido!